Las líneas que lees no existen en tu memoria. No tienen valor manchadas de sangre en un papel. Has olvidado desprender las cicatrices de su piel. ¿Fue divertido contemplar la decadencia de amar? Intenta no hablar su vida es el silencio. Que siempre estará marcado entre un puño y la pared. Las líneas que lees me enseñaron a esconder una elección. Dentro de mí, busco una razón para no odiarte. Has olvidado que tu Dios todo lo ve. Y aunque perdona tranquilo que yo te esperaré.